Vivir a crédito

Earth-Overshoot-Day

Si tenés algún amigo ecologista en tus redes sociales a esta altura de la semana ya te habrás enterado que desde el lunes estamos viviendo “en deuda” con el planeta. Según la Red Global de la Huella Ecológica (Global Footprint Network), al 8 de agosto hemos consumido todos los recursos naturales que la Tierra nos podía brindar este año.

De los datos recogidos se desprende que mundialmente estamos consumiendo como si tuviéramos 1,6 planetas cuando obviamente solo tenemos uno. Uno que debemos compartir, uno capaz de brindarnos a todos sus habitantes recursos para una vida digna y feliz.

Al enterarme de esto lo primero que pensé fue ¡qué desastre! pero enseguida me surgió la pregunta ¿qué puedo hacer yo para gastar menos recursos en lo que queda del año y así ahorrarle un poquito de peso a nuestro hogar?

Estas son las ideas que se me ocurrieron por ahora:

  • Ir en bicicleta al trabajo por lo menos un día por semana.
  • Usar el sistema de auto compartido los días en que deba movilizar mi vehículo.
  • Reducir la cantidad de plástico que consumo, especialmente aquel que proviene de la comida procesada.
  • No comprar ningún producto sea indumentario o de higiene/cosmética que no sea necesario.
  • Continuar reciclando pero con el objetivo puesto en reducir incluso aquello que dejo para reciclar.
  • Implementar un día sin carne, tomando conciencia del impacto que tiene la ganadería a gran escala sobre el calentamiento global.
  • Tomar duchas más cortas.
  • No comprar ni masticar chicle: es un acto mínimo que le ahorra 5 años de esfuerzo al medioambiente para degradarlo.
  • Crear un sistema de recolección de agua de lluvia para utilizarla luego en el riego del jardín.

Estas son solo algunas de todas las alternativas que pueden existir y son aquellas que quizás me siento más preparada para emprender.

Y vos ¿qué estás dispuest@ a hacer para achicar la mora con nuestro planeta? ¿Qué otro cambio positivo podría sumar a mi vida diaria?

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¿Lista para soltar?

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Confesalo, ¿cuántas veces deseaste el vestido de tu amiga? ¿cuántas veces soñaste con usar ese tapado de tu mamá que no sale nunca de su armario? Con esta idea quizás puedas volver con ellos a tu casa; si ellas quieren, claro.

Desde chica tengo el hábito de revisar mi armario periódicamente y cada cambio de estación descubro que tengo muchas cosas que llevo meses sin usar. Si vos hiciste la tarea que te dejé hace unos días seguramente también tendrás unas cuantas cosas en una bolsa listas para salir de tu casa.Si no la hiciste podés descubrir como resolver todos tus problemas de armario aquí.

Hacer un intercambio con familiares y amigxs es la mejor forma que se me ocurre de poner nuevamente a circular esos objetos y darles una nueva vida.

A mi la modalidad que me gusta usar es la de gratiferia. Una gratiferia es un espacio de intercambio donde la reciprocidad no es necesaria, es decir, podés traer algo y no llevarte nada o traer nada y llevarte algo. Es sobre todo un espacio para compartir y generar buena energía entre todxs.

No solo podés contribuir con ropa sino con cualquier clase de objetos que ya no uses o de los que te quieras desprender: ropa, accesorios, libros, objetos para el hogar, juegos, artículos de belleza, maquillaje, lo que se te ocurra. La única condición es que esté limpio y en buenas condiciones, pensando que es un regalo, algo que damos a otro con mucho amor.

Una buena práctica es acordar que todo lo que al final del día siga allí será donado. De este modo evitamos volver a casa con todo aquello que habíamos decidido dejar atrás. Además de este modo ayudamos a otrxs.

Las gratiferias son un modo de desafiar a la lógica comercial, crear espacios colaborativos, reducir nuestro impacto ambiental, soltar todo lo que ya no necesitamos, atacar el consumismo, renovar tu armario a coste cero… ¡Son puras ventajas para lxs participantes y el planeta!

La experiencia suele ser muy divertida y una se va con un montón de cosas lindas, nuevas y útiles. No hay que olvidar que la basura de unxs puede ser el tesoro de otrxs.

¿Se animan a esta idea? ¡Yo no puedo esperar para armar la próxima!

¿Quién me manda a meterme en estos líos?

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Siempre digo que cuando me asumí feminista, tuve que empezar a desarmarme, a rasgar todas aquellas creencias y formas de actuar que había naturalizado durante años y analizarlas a la luz de estas nuevas ideas que comenzaba a adoptar. Fue un proceso doloroso, lento y obviamente inacabado.

Y ahora se me ocurre que ya es tiempo de asumir toda la preocupación por nuestro planeta que llevo arrastrando desde niña  y transformarla en acciones. Creé este blog para registrar mi camino hacia la sostenibilidad (y para sentirme acompañada la verdad). Porque quien te diga que es fácil te miente, es duro, muy duro, pero vale la pena. Seguir leyendo “¿Quién me manda a meterme en estos líos?”

La Mandolina, emprender en pareja.

Eugenia y su marido crearon La Mandolina hace ya tres años. Desde entonces se dedican a pensar y fabricar zapatos cómodos y cancheros para transitar el día a día en la ciudad. Luego de cruzarme con sus creaciones por Facebook no pude resistirme y tuve que contactarla para acordar una cita y charlar un rato con ella…

 

¿Qué los llevó a emprender?

Desde chica me interesó la moda, yo estudié hotelería pero siempre digo que tendría que haber seguido diseño de indumentaria; me fascinaba la idea de fabricar mis propios productos.

En un principio, hace siete años más o menos, nos dedicábamos a los accesorios pero luego sentimos que queríamos hacer algo más, porque el accesorio es algo que acompaña, en cambio el calzado es de primera necesidad. Fue entonces cuando decidimos cambiar de rumbo.

Apenas arrancamos no sabíamos ni coser pero nos  pusimos a hacer un curso de confección de calzado. Luego mi marido compró una máquina de coser, y aunque no había tocado una en su vida practicó y practicó hasta que le salió perfecto. Le llevó tres meses pero ahora el que cose es él. Una vez tuvimos todo listo nos largamos, los zapatos gustaron y  desde entonces le dimos para adelante.

¿A qué mujer apunta tu marca?

Yo tengo un público que va desde los 25 a los 45 años más o menos. Son mujeres cancheras pero que con un jean y unas chatitas se sienten geniales y están divinas, buscan verse bien pero relajadas. Creo que la comodidad es uno de sus principales requisitos a la hora de elegir un calzado.

¿Cómo describirías el estilo platense?

Acá encontrás de todo, el hippie estudiantil, el hippie chic y gente que es muy formal. Hay muchas mujeres que trabajan en los ministerios y van súper formales, pero algunas se animan y le dan el toque canchero al look laboral con unas chatas. Es un público variado.

¿Qué buscás en un par de zapatos?

Fundamentalmente que sea cómodo, que lo puedas tener desde la mañana hasta la noche y no te haga doler. Una de las cosas que nos dicen nuestras clientas es que son las primeras chatitas que pueden usar sin llenarse el pie de curitas. No raspan. Usamos contrafuertes más finos que las zapaterías comunes entonces se ablandan muy fácil y se adaptan rápido al pie. Más que nada busco que sean cómodos ¡y que queden lindos, claro!

¿Qué crees que los diferencia del resto de las marcas de calzado?

En La Mandolina todo el tiempo variamos los modelos. Aunque de base siempre usamos el mismo patrón vamos jugando con las telas, adornos y texturas, así las chatitas no se ven seriadas. Hacemos unas pocas en cada número por modelo y una vez que se acaban no lo volvemos a repetir.

Tenemos tres tipos básicos de calzado: las chatitas, que son nuestro zapato estrella, los  acordonados y este año incorporamos las botas. Hoy La Mandolina anda en los pies de varias personas, así que hay que ir cambiando continuamente, además yo me aburro de hacer siempre lo mismo.

¿Qué materiales utilizan?

Nosotros no usamos cuero, todo lo que trabajamos es sintético. A mi particularmente no me gusta trabajar con cueros y creo que hay muchos materiales alternativos de muy buena calidad que pueden reemplazarlo a la perfección. Actualmente empleamos un material muy similar al cuero en cuanto a textura y apariencia, lo único que le falta es el olor (risas).

También a la hora de combinar usamos muchas cintas, por ejemplo ahora hicimos un pedido de cintas hindúes y estamos lanzando una edición limitada a puro color.

¿Cómo es su modelo de producción?

Nosotros acá hacemos de todo: diseño, corte y armado. En un principio éramos solo mi marido y yo pero de a poco fuimos incorporando a amigos, primos y familia. Hoy tenemos una manera de trabajar que nos conviene a todos, cada uno cose en su casa, acomoda sus horarios como quiere y sigue manteniendo sus otros trabajos, sus actividades; trabajamos sin presión.

¿Cómo ves el escenario emprendedor en este momento en nuestro país?

Yo creo que ahora la gente busca mucho lo que es de diseño. Si bien hay personas que prefieren vestir marcas porque les parece que una marca es sinónimo de calidad, también hay mucha gente que se quiere diferenciar.

En el caso del calzado por ejemplo, si comprás un zapato en una casa de marca, sabés que varias van a tener el mismo, en cambio si vas a un emprendedor, probablemente obtengas algo único, no sólo porque produce menos cantidad de pares sino que quizás durante el invierno en lugar de una sola colección, renueva sus zapatos tres veces variando los materiales, las telas o los apliques.

 

Así concluye la primera la entrevista de pieldevidrio y debo decir que, gracias a Euge, la disfruté mucho. Así que ya saben, si están buscando unos zapatos con onda y muy cómodos, La Mandolina es su lugar https://www.facebook.com/lamandolina.accesorios/?ref=ts&fref=ts.

Y si quieren seguir descubriéndo más emprendimientos sustentables y libres de trabajo esclavo en la ciudad de La Plata y sus alrededores comenten, compartan y háganmelo saber con un grito virtual bien fuerte.

 

Estás a un “enter” de plantar un árbol

Hoy les traigo una noticia eco que me sorprendió mucho, bueno, tan noticia no es porque funciona desde 2009 pero yo recién me entero así que para mi cuenta como cosa reciente: ¡Existe un buscador con el que podés plantar un árbol por cada pavada que se te ocurre teclear!ecosia

Su nombre es Ecosia, un motor de búsqueda potenciado por Bing y Yahoo que te ayuda a cuidar el planeta mientras navegas por Internet. La ecuación parece fácil, por cada búsqueda que realizás contribuís a plantar un árbol en zonas deforestadas del planeta, todo mientras un dibujito muy mono te va indicando cuántos árboles plantaste gracias a tu vagabundeo electrónico. Seguir leyendo “Estás a un “enter” de plantar un árbol”

Mi experiencia con la copa menstrual

Después de mucho pensármelo y recorrer decenas de páginas buscando información ¡por fin me decidí! Escribí ese mensaje que tanto tiempo llevaba deseando escribir, tomé el teléfono y acordé un día para pasar a buscar mi primera copa menstrual.

cupComo cualquier cambio y decisión importante en mi vida, esta también me llevo bastante tiempo de “procesamiento”, pero al final acá estoy, con tres meses de uso de este genial artefacto y feliz con mi elección.

Para ponerlas en contexto una copa menstrual es, según la Wikipedia, “un recipiente que se inserta en la vagina durante la menstruación para depositar el flujo menstrual”. La copa no absorve la sangre sino que la recolecta de modo que debes desecharla cuando la extraes.

La marca que elegí es Maggacup, la primera en fabricar estas copas en la Argentina. Mi elección se basó en la cantidad y calidad de información que dan en su página, no solo sobre el producto en sí sino también sobre su elaboración y el destino solidario de parte del dinero que se paga por ella.

La decisión de cambiarme a este método tiene que ver con mi propósito de año nuevo de vivir de un modo más sustentable, consumir concientemente y contribuir a la reducción de los residuos que genero. Con la copa logré todo esto y más, por un lado compré un producto que tiene una vida útil estimada de 5 años y que durante ese tiempo emite cero desperdicios, por otro sé que adquirí algo elaborado bajo los principios del comercio justo y, además, logré una mayor independencia y comodidad durante mi período dado que la copa resiste hasta 12 horas, no presenta fugas y me permite seguir utilizando la misma ropa interior que utilizo el resto del mes. Mi período nunca fue tan cómodo como durante estos tres últimos meses.

Vale aclarar que tambien me presentó algunas dificultades pero creo que es producto de encontrarme todavía en el período de adaptación. En primer lugar me genera un poco de incertidumbre cuando tengo que ir al baño porque al usar los músculos pélvicos para orinar siento que también empujo la copa hacia afuera y es como si se fuera a caer, cosa que claramente no sucede porque una vez que te la colocas hace vacío en tu interior y no se sale a menos que rompas el vacío presionando un poco uno de sus lados. Pero lo que más me cuesta es lograr que se despligue una vez dentro de mi vagina y más de una vez me ha llevado un par de minutos conseguirlo, aunque creo que ya le voy tomando el truquito. Más allá de esos minutos perdidos en el baño, el resto son puras ventajas.

Por ahora esta es mi experiencia con la copa menstrual Maggacup y sin dudas es algo que recomiendo a todas las mujeres que tengan ganas de gestionar su higiene menstrual de un modo más sano y sustentable.