Amor por los detalles

Cuando tengo tiempo me encanta navegar por la web o por Facebook y dejarme sorprender por lo que va apareciendo. Hace unos meses este vagabundeo digital me llevó hasta la página de Cipresia, una nueva marca de carteras una propuesta fresca e innovadora.

Me enamoré de un diseño veraniego bordado a mano y tras un intercambio de mensajes con Sol, su diseñadora, quedamos en encontrarnos para hablar de su creación.

Sol es diseñadora de indumentaria y desde hace un año y medio decidió apostar por su pasión y lanzarse con un emprendimiento propio. Tras años de trabajar para otras marcas de indumentaria sintió que necesitaba producir de un modo más lento, más consciente y más personal.

Las carteras las diseña, corta y cose ella misma. También se encarga de la promoción, el bordado y la compra de materiales. “El trabajo en solitario es duro pero gratificante”, dice. Lxs invito a descubrir el universo Cipresia y dejarse atrapar por su historia.

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¿Lista para soltar?

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Confesalo, ¿cuántas veces deseaste el vestido de tu amiga? ¿cuántas veces soñaste con usar ese tapado de tu mamá que no sale nunca de su armario? Con esta idea quizás puedas volver con ellos a tu casa; si ellas quieren, claro.

Desde chica tengo el hábito de revisar mi armario periódicamente y cada cambio de estación descubro que tengo muchas cosas que llevo meses sin usar. Si vos hiciste la tarea que te dejé hace unos días seguramente también tendrás unas cuantas cosas en una bolsa listas para salir de tu casa.Si no la hiciste podés descubrir como resolver todos tus problemas de armario aquí.

Hacer un intercambio con familiares y amigxs es la mejor forma que se me ocurre de poner nuevamente a circular esos objetos y darles una nueva vida.

A mi la modalidad que me gusta usar es la de gratiferia. Una gratiferia es un espacio de intercambio donde la reciprocidad no es necesaria, es decir, podés traer algo y no llevarte nada o traer nada y llevarte algo. Es sobre todo un espacio para compartir y generar buena energía entre todxs.

No solo podés contribuir con ropa sino con cualquier clase de objetos que ya no uses o de los que te quieras desprender: ropa, accesorios, libros, objetos para el hogar, juegos, artículos de belleza, maquillaje, lo que se te ocurra. La única condición es que esté limpio y en buenas condiciones, pensando que es un regalo, algo que damos a otro con mucho amor.

Una buena práctica es acordar que todo lo que al final del día siga allí será donado. De este modo evitamos volver a casa con todo aquello que habíamos decidido dejar atrás. Además de este modo ayudamos a otrxs.

Las gratiferias son un modo de desafiar a la lógica comercial, crear espacios colaborativos, reducir nuestro impacto ambiental, soltar todo lo que ya no necesitamos, atacar el consumismo, renovar tu armario a coste cero… ¡Son puras ventajas para lxs participantes y el planeta!

La experiencia suele ser muy divertida y una se va con un montón de cosas lindas, nuevas y útiles. No hay que olvidar que la basura de unxs puede ser el tesoro de otrxs.

¿Se animan a esta idea? ¡Yo no puedo esperar para armar la próxima!

Hora de ordenar el armario

Listo, se acabó, llegó el frío, ya no importa lo que hagamos, no podemos negarlo más.

Si sos de lxs que aman el calor probablemente anduviste en sandalias y remera hasta la semana pasada (bueno, quizás con la lluvia te mojaste un poco los pies). Pero hoy ya no hay vuelta atrás, el otoño se instaló con todo y es hora de pasar a las botas.cambio-de-temporada-ordenar-armario-consejos

Yo sueño con el día en que tenga un vestidor para mi sola y pueda desplegar todo mi potencial roperil a mi antojo, pero por el momento solo tengo un armario compartido y a eso debo atenerme. Por eso hoy te traigo algunos consejos para sacarle el mayor partido al espacio y las prendas que ya tenés. Seguir leyendo “Hora de ordenar el armario”

Una vuelta por Feria Manifiesto

Durante el fin de semana pasado la ciudad se puso de Manifiesto. Una nueva feria se instaló en el Pasaje Dardo Rocha y reunió a la variada fauna emprendedora local. No podía perderme la oportunidad de conocer nuevas propuestas, así que me acerqué, conversé con algunas creadoras y esto fue lo que más me gustó:

Para los más chicos encontré dos marcas divinas, por un lado Ánica, una propuesta ideal si pensamos en esas ocasiones que queremos que los peques se vean más “arreglados” sin restarles comodidad. Por otro, Circo, un lugar habitado por extrañas criaturas que parecen salidas directamente de la cabeza de un niñx, seres coloridos y simpáticos que seguramente se volverían los mejores compañeros de aventuras.

 

En indumentaria me fascinó Afra, una firma oriunda de la vecina Quilmes cuyo stand estaba lleno de prendas súper versátiles y confortables. Los tonos neutros y el calor de sus materiales me cautivaron mientras que el diseño y calidad de las prendas me resultaron muy buenos. Todo esto ajustado a un precio muy razonable.

 

En accesorios hay dos marcas que para mí resaltaron: Bora Bora Gafas que apuesta por la producción de lentes de acetato con un excelente diseño y a precios muy competitivos y los gorritos de OHMYHAT!, ¡son absolutamente adorables y quiero uno ya!

 

Como soy golosa y además me pueden las cosas “cuquis” (léase bellas y que generan ternura), me enamoré de la pastelería de La abuela Blanca. Acá les dejo la prueba de que todo era tan lindo que daba pena morderlo…

 

Por último, una linda sorpresa que descubrí antes de irme, Didiferente, una regalería con mucha onda. Lo que más me gustó de su propuesta fueron unos cuadritos con frases en degradé; pero lo que más me intrigó fueron dos juegos que tenían presentados, uno para romper la rutina en la pareja y el otro para tomar entre amigxs. Habrá que probarlos y ver qué tal…

 

Hasta aquí el resumen de lo que yo considero lo mejor de Feria Manifiesto. Les dejo mucho por explorar en las páginas de cada uno de estos emprendimientos, espero lo disfruten tanto como yo.

La Mandolina, emprender en pareja.

Eugenia y su marido crearon La Mandolina hace ya tres años. Desde entonces se dedican a pensar y fabricar zapatos cómodos y cancheros para transitar el día a día en la ciudad. Luego de cruzarme con sus creaciones por Facebook no pude resistirme y tuve que contactarla para acordar una cita y charlar un rato con ella…

 

¿Qué los llevó a emprender?

Desde chica me interesó la moda, yo estudié hotelería pero siempre digo que tendría que haber seguido diseño de indumentaria; me fascinaba la idea de fabricar mis propios productos.

En un principio, hace siete años más o menos, nos dedicábamos a los accesorios pero luego sentimos que queríamos hacer algo más, porque el accesorio es algo que acompaña, en cambio el calzado es de primera necesidad. Fue entonces cuando decidimos cambiar de rumbo.

Apenas arrancamos no sabíamos ni coser pero nos  pusimos a hacer un curso de confección de calzado. Luego mi marido compró una máquina de coser, y aunque no había tocado una en su vida practicó y practicó hasta que le salió perfecto. Le llevó tres meses pero ahora el que cose es él. Una vez tuvimos todo listo nos largamos, los zapatos gustaron y  desde entonces le dimos para adelante.

¿A qué mujer apunta tu marca?

Yo tengo un público que va desde los 25 a los 45 años más o menos. Son mujeres cancheras pero que con un jean y unas chatitas se sienten geniales y están divinas, buscan verse bien pero relajadas. Creo que la comodidad es uno de sus principales requisitos a la hora de elegir un calzado.

¿Cómo describirías el estilo platense?

Acá encontrás de todo, el hippie estudiantil, el hippie chic y gente que es muy formal. Hay muchas mujeres que trabajan en los ministerios y van súper formales, pero algunas se animan y le dan el toque canchero al look laboral con unas chatas. Es un público variado.

¿Qué buscás en un par de zapatos?

Fundamentalmente que sea cómodo, que lo puedas tener desde la mañana hasta la noche y no te haga doler. Una de las cosas que nos dicen nuestras clientas es que son las primeras chatitas que pueden usar sin llenarse el pie de curitas. No raspan. Usamos contrafuertes más finos que las zapaterías comunes entonces se ablandan muy fácil y se adaptan rápido al pie. Más que nada busco que sean cómodos ¡y que queden lindos, claro!

¿Qué crees que los diferencia del resto de las marcas de calzado?

En La Mandolina todo el tiempo variamos los modelos. Aunque de base siempre usamos el mismo patrón vamos jugando con las telas, adornos y texturas, así las chatitas no se ven seriadas. Hacemos unas pocas en cada número por modelo y una vez que se acaban no lo volvemos a repetir.

Tenemos tres tipos básicos de calzado: las chatitas, que son nuestro zapato estrella, los  acordonados y este año incorporamos las botas. Hoy La Mandolina anda en los pies de varias personas, así que hay que ir cambiando continuamente, además yo me aburro de hacer siempre lo mismo.

¿Qué materiales utilizan?

Nosotros no usamos cuero, todo lo que trabajamos es sintético. A mi particularmente no me gusta trabajar con cueros y creo que hay muchos materiales alternativos de muy buena calidad que pueden reemplazarlo a la perfección. Actualmente empleamos un material muy similar al cuero en cuanto a textura y apariencia, lo único que le falta es el olor (risas).

También a la hora de combinar usamos muchas cintas, por ejemplo ahora hicimos un pedido de cintas hindúes y estamos lanzando una edición limitada a puro color.

¿Cómo es su modelo de producción?

Nosotros acá hacemos de todo: diseño, corte y armado. En un principio éramos solo mi marido y yo pero de a poco fuimos incorporando a amigos, primos y familia. Hoy tenemos una manera de trabajar que nos conviene a todos, cada uno cose en su casa, acomoda sus horarios como quiere y sigue manteniendo sus otros trabajos, sus actividades; trabajamos sin presión.

¿Cómo ves el escenario emprendedor en este momento en nuestro país?

Yo creo que ahora la gente busca mucho lo que es de diseño. Si bien hay personas que prefieren vestir marcas porque les parece que una marca es sinónimo de calidad, también hay mucha gente que se quiere diferenciar.

En el caso del calzado por ejemplo, si comprás un zapato en una casa de marca, sabés que varias van a tener el mismo, en cambio si vas a un emprendedor, probablemente obtengas algo único, no sólo porque produce menos cantidad de pares sino que quizás durante el invierno en lugar de una sola colección, renueva sus zapatos tres veces variando los materiales, las telas o los apliques.

 

Así concluye la primera la entrevista de pieldevidrio y debo decir que, gracias a Euge, la disfruté mucho. Así que ya saben, si están buscando unos zapatos con onda y muy cómodos, La Mandolina es su lugar https://www.facebook.com/lamandolina.accesorios/?ref=ts&fref=ts.

Y si quieren seguir descubriéndo más emprendimientos sustentables y libres de trabajo esclavo en la ciudad de La Plata y sus alrededores comenten, compartan y háganmelo saber con un grito virtual bien fuerte.

 

Se va la primera…

Una parte de mi siempre ha querido tener un egoblog o dicho de otro modo, un blog donde poder retratar todo lo que me echo encima cada día para salir de casa. Así que en honor a ese pequeño rincón de mi ser voy a incorporar algunos de mis looks a este espacio.

Este es un conjunto ideal para ir a trabajar en esta época del año, cuando el frío comienza y podemos jugar un poquito más con las capas sin quedar todavía sepultadas en una montaña de lana. Paso a describirlo: Los jeans los compré en una feria americana hace un par de años y les hice el ruedo recién la semana pasada asì que están como recién estrenados; la camisa la realizó a medida mi modista (Celeste, sos la mejor); el blazer me lo dio mi madre hacec tiempo luego de haberlo recibido de mi tía y las botas las compré el año pasado en un viaje a Rosario.

Mezclar prendas nuevas con prendas de segunda mano es algo que me encanta y que forma parte de mi estilo. A la vez es uno de mis modos favoritos para escapar del mercado fast fashion y sumar mi granito de arena a la conservación de los recursos.

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Hoy leemos:”Guía para vestir sin trabajo esclavo”

Hace unos días saltando de página en página me topé con la existencia de un librito llamado “Guía para vestir sin trabajo esclavo”. Con ese título supe que debía tenerlo pero pronto descubrí que sólo está publicado en España, de modo que debí recurrir a métodos poco ortodoxos, de los que no me siento especialmente orgullosa, para conseguirlo.

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El texto, escrito por Albert Sales I. Campo y publicado por Setem gracias a un proceso de crowdfunding, aborda la problemática del empleo precario del que se nutre la industria de la moda a nivel mundial. Hace un repaso por algunas de las tragedias ocurridas en fábricas, principalmente de Asia, donde las grandes empresas han estado produciendo en los últimos años. No sólo hace referencia a derrumbes e incendios, con su consecuente pérdida de vidas humanas, sino también a las pobres condiciones salariales que tienen que enfrentar las trabajadoras, todo sumado las pobres garantías existentes en muchos de estos países para la libertad de asociación y de expresión. Seguir leyendo “Hoy leemos:”Guía para vestir sin trabajo esclavo””