Basta para mi, basta para todas.

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“Tenés que gustarte a vos misma”. De un tiempo a esta parte vemos este mensaje escrito en cientos de publicidades y revistas, y en general viene justo al lado de una crema para reducir la celulitis o tras un artículo sobre operaciones de nariz.

Recibimos mensajes contradictorios cada minuto del día que pasamos frente a los medios de comunicación. Pero, cuando apagás el televisor ¿qué te decís?

Pararnos frente al espejo y focalizar en nuestros “defectos” es un automatismo que casi todas tenemos, algunas lo hacemos más a menudo, otras menos, ¿pero y si hoy decidís que no, que ya fue suficiente? Que hoy te vas a mirar y pensar lo bien que te quedan esos jeans, lo genial que lucen tus ojos tras tu sesión de meditación, lo brillante que está tu pelo esta mañana ¿qué podría pasar?

¿Qué pasaría si un día nos levantásemos todas pensando que somos maravillosas? Gustándonos de verdad.

Yo creo que entonces las revistas que nos instaban al amor propio ya no estarían tan sonrientes; miles de empresas quebrarían. El mundo se movería. Imaginate la cantidad de tiempo y energía libres que tendrías si no estuvieras focalizada en todo lo “malo” que tiene tu cuerpo, en todo lo que te gustaría que fuera diferente.

Hoy es el día perfecto para tomar las riendas de tu tiempo, para hacerte un guiño cada vez que pasás frente al espejo, comerte ese chocolate sin culpa, sonreírle a tu reflejo en las vidrieras, para contarle a tu compañera de oficina lo bien que se te da la carpintería. Hoy puede ser un día enteramente tuyo, todito para quererte, para mimarte, hoy podés elegir tomar tus críticas y tirarlas a la basura.

Hoy podés descorrer el velo y dejar que todos vean tu auténtica belleza.

Ser feminista…

Ser feminista apesta. Desde el minuto uno que me calcé las “gafas violetas” el mundo ya no volvió a ser el lugar cálido y acogedor que era hasta el momento para mi, una mujer joven, de clase media, blanca y heterosexual. Comenzaron a aparecer carteles de alerta en todas las conversaciones y la televisión se convirtió en el enemigo público número uno. Pero no lo podés evitar, se te cayó la venda y ahora te tenés que joder, estás solita ante este mundo hostil, bah, solita hasta que encuentres apoyo real o virtual en una comunidad feminista y te sientas abrazada otra vez.anuncio1941

Porque no te engañes, ni tu familia ni tus amigos lo van a ver tan claro como vos, y te vas a cansar de explicar veinte veces lo mismo a gente que solo te pregunta para poder retrucarte y hacerte ver lo equivocada que estás. Que el mundo no es así, que vivimos en un país igualitario, que yo no tengo de qué quejarme.

Los comentarios que los hombres te hacían por la calle y antes recibías con una sonrisa ahora te sacan ampollas, y pasás por al lado de cualquier obra en construcción más dura que una tabla y con tu mejor cara de perro rabioso. Identificás el acoso, pero todos te dicen que estás exagerando, así que encima te enojás por incomprendida.

Ser feminista es una mierda, el patriarcado te salta al encuentro en cada espacio, en cada reunión y vos tenés que morderte los labios para no decir nada, porque eso de andar peleada con toda tu familia y amigos ya sabés que no funciona.

Lo peor es que tu mirada súper entrenada puede convertir cualquier salida al cine o a tomar una cerveza en un suplicio para tu pareja, que te escucha, sí, te escucha, pero ya está harto de que le resaltes siempre las mismas cosas, si él ya entendió, si él no es machista. Y entonces el “no, yo ya sé que no pero…” y adiós a la salida romántica.

El feminismo me arruinó la vida pero me dio todas las herramientas para que yo pudiera reconstruirla, cuestionando las bases, apuntalando mis juicios, respetando mis decisiones y pensamientos, revisando mis actos y discursos. Me permitió ver más allá de la superficie para dejarme doler las injusticias y desigualdades, sí, pero también para que me anime a luchar por ellas y salga a educar y a vivir del modo más libre e igualitario posible. Por eso abrazo esta lucha, por eso difundo desde mi hacer diario, por eso defiendo sus postulados aunque no siempre viva ajustada perfectamente a su teoría, pero soy humana y me voy construyendo en tanto ayudo a construir el sueño de un presente más justo que nos incluya a todxs.