Recuperemos los océanos un buceo a la vez

Estoy de vacaciones. Hace un año conseguí un pasaje muy barato a Cancún y me dije ¿por qué no?

Pero como estar tirados dos semanas en la playa no nos convencía, con mi compañero decidimos que íbamos a aprovechar este mar increíble para sacarnos el certificado PADI de buceo en aguas abiertas.

Bucear es una experiencia grandiosa que espero que todxs ustedes puedan disfrutar al menos una vez en la vida; es realmente sumergirse en otro mundo.

Como este año me prometí comprometerme con la causa de la sostenibilidad, tras recibir un par de lecciones teóricas online comencé a preguntarme por el impacto que esta actividad podía tener sobre la vida marina. Y descubrí que puede ser muy elevado.

Por suerte me topé con Proyect Aware. Proyect Aware “es un movimiento creciente de buceadores que protegen nuestro mundo oceánico, una inmersión a la vez. Los buceadores de todo el mundo tienen una relación verdaderamente especial con el océano y las criaturas marinas, y pueden desempeñar un papel fundamental en su protección”.

Realizan acciones de concientización y limpieza de los océanos pero lo que me resultó más útil al momento de iniciar mi formación fueron estos consejos:

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¿Quién me manda a meterme en estos líos?

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Siempre digo que cuando me asumí feminista, tuve que empezar a desarmarme, a rasgar todas aquellas creencias y formas de actuar que había naturalizado durante años y analizarlas a la luz de estas nuevas ideas que comenzaba a adoptar. Fue un proceso doloroso, lento y obviamente inacabado.

Y ahora se me ocurre que ya es tiempo de asumir toda la preocupación por nuestro planeta que llevo arrastrando desde niña  y transformarla en acciones. Creé este blog para registrar mi camino hacia la sostenibilidad (y para sentirme acompañada la verdad). Porque quien te diga que es fácil te miente, es duro, muy duro, pero vale la pena. Seguir leyendo “¿Quién me manda a meterme en estos líos?”

Basta para mi, basta para todas.

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“Tenés que gustarte a vos misma”. De un tiempo a esta parte vemos este mensaje escrito en cientos de publicidades y revistas, y en general viene justo al lado de una crema para reducir la celulitis o tras un artículo sobre operaciones de nariz.

Recibimos mensajes contradictorios cada minuto del día que pasamos frente a los medios de comunicación. Pero, cuando apagás el televisor ¿qué te decís?

Pararnos frente al espejo y focalizar en nuestros “defectos” es un automatismo que casi todas tenemos, algunas lo hacemos más a menudo, otras menos, ¿pero y si hoy decidís que no, que ya fue suficiente? Que hoy te vas a mirar y pensar lo bien que te quedan esos jeans, lo genial que lucen tus ojos tras tu sesión de meditación, lo brillante que está tu pelo esta mañana ¿qué podría pasar?

¿Qué pasaría si un día nos levantásemos todas pensando que somos maravillosas? Gustándonos de verdad.

Yo creo que entonces las revistas que nos instaban al amor propio ya no estarían tan sonrientes; miles de empresas quebrarían. El mundo se movería. Imaginate la cantidad de tiempo y energía libres que tendrías si no estuvieras focalizada en todo lo “malo” que tiene tu cuerpo, en todo lo que te gustaría que fuera diferente.

Hoy es el día perfecto para tomar las riendas de tu tiempo, para hacerte un guiño cada vez que pasás frente al espejo, comerte ese chocolate sin culpa, sonreírle a tu reflejo en las vidrieras, para contarle a tu compañera de oficina lo bien que se te da la carpintería. Hoy puede ser un día enteramente tuyo, todito para quererte, para mimarte, hoy podés elegir tomar tus críticas y tirarlas a la basura.

Hoy podés descorrer el velo y dejar que todos vean tu auténtica belleza.

Mi experiencia con la copa menstrual

Después de mucho pensármelo y recorrer decenas de páginas buscando información ¡por fin me decidí! Escribí ese mensaje que tanto tiempo llevaba deseando escribir, tomé el teléfono y acordé un día para pasar a buscar mi primera copa menstrual.

cupComo cualquier cambio y decisión importante en mi vida, esta también me llevo bastante tiempo de “procesamiento”, pero al final acá estoy, con tres meses de uso de este genial artefacto y feliz con mi elección.

Para ponerlas en contexto una copa menstrual es, según la Wikipedia, “un recipiente que se inserta en la vagina durante la menstruación para depositar el flujo menstrual”. La copa no absorve la sangre sino que la recolecta de modo que debes desecharla cuando la extraes.

La marca que elegí es Maggacup, la primera en fabricar estas copas en la Argentina. Mi elección se basó en la cantidad y calidad de información que dan en su página, no solo sobre el producto en sí sino también sobre su elaboración y el destino solidario de parte del dinero que se paga por ella.

La decisión de cambiarme a este método tiene que ver con mi propósito de año nuevo de vivir de un modo más sustentable, consumir concientemente y contribuir a la reducción de los residuos que genero. Con la copa logré todo esto y más, por un lado compré un producto que tiene una vida útil estimada de 5 años y que durante ese tiempo emite cero desperdicios, por otro sé que adquirí algo elaborado bajo los principios del comercio justo y, además, logré una mayor independencia y comodidad durante mi período dado que la copa resiste hasta 12 horas, no presenta fugas y me permite seguir utilizando la misma ropa interior que utilizo el resto del mes. Mi período nunca fue tan cómodo como durante estos tres últimos meses.

Vale aclarar que tambien me presentó algunas dificultades pero creo que es producto de encontrarme todavía en el período de adaptación. En primer lugar me genera un poco de incertidumbre cuando tengo que ir al baño porque al usar los músculos pélvicos para orinar siento que también empujo la copa hacia afuera y es como si se fuera a caer, cosa que claramente no sucede porque una vez que te la colocas hace vacío en tu interior y no se sale a menos que rompas el vacío presionando un poco uno de sus lados. Pero lo que más me cuesta es lograr que se despligue una vez dentro de mi vagina y más de una vez me ha llevado un par de minutos conseguirlo, aunque creo que ya le voy tomando el truquito. Más allá de esos minutos perdidos en el baño, el resto son puras ventajas.

Por ahora esta es mi experiencia con la copa menstrual Maggacup y sin dudas es algo que recomiendo a todas las mujeres que tengan ganas de gestionar su higiene menstrual de un modo más sano y sustentable.