Basta para mi, basta para todas.

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“Tenés que gustarte a vos misma”. De un tiempo a esta parte vemos este mensaje escrito en cientos de publicidades y revistas, y en general viene justo al lado de una crema para reducir la celulitis o tras un artículo sobre operaciones de nariz.

Recibimos mensajes contradictorios cada minuto del día que pasamos frente a los medios de comunicación. Pero, cuando apagás el televisor ¿qué te decís?

Pararnos frente al espejo y focalizar en nuestros “defectos” es un automatismo que casi todas tenemos, algunas lo hacemos más a menudo, otras menos, ¿pero y si hoy decidís que no, que ya fue suficiente? Que hoy te vas a mirar y pensar lo bien que te quedan esos jeans, lo genial que lucen tus ojos tras tu sesión de meditación, lo brillante que está tu pelo esta mañana ¿qué podría pasar?

¿Qué pasaría si un día nos levantásemos todas pensando que somos maravillosas? Gustándonos de verdad.

Yo creo que entonces las revistas que nos instaban al amor propio ya no estarían tan sonrientes; miles de empresas quebrarían. El mundo se movería. Imaginate la cantidad de tiempo y energía libres que tendrías si no estuvieras focalizada en todo lo “malo” que tiene tu cuerpo, en todo lo que te gustaría que fuera diferente.

Hoy es el día perfecto para tomar las riendas de tu tiempo, para hacerte un guiño cada vez que pasás frente al espejo, comerte ese chocolate sin culpa, sonreírle a tu reflejo en las vidrieras, para contarle a tu compañera de oficina lo bien que se te da la carpintería. Hoy puede ser un día enteramente tuyo, todito para quererte, para mimarte, hoy podés elegir tomar tus críticas y tirarlas a la basura.

Hoy podés descorrer el velo y dejar que todos vean tu auténtica belleza.