Amor por los detalles

Cuando tengo tiempo me encanta navegar por la web o por Facebook y dejarme sorprender por lo que va apareciendo. Hace unos meses este vagabundeo digital me llevó hasta la página de Cipresia, una nueva marca de carteras una propuesta fresca e innovadora.

Me enamoré de un diseño veraniego bordado a mano y tras un intercambio de mensajes con Sol, su diseñadora, quedamos en encontrarnos para hablar de su creación.

Sol es diseñadora de indumentaria y desde hace un año y medio decidió apostar por su pasión y lanzarse con un emprendimiento propio. Tras años de trabajar para otras marcas de indumentaria sintió que necesitaba producir de un modo más lento, más consciente y más personal.

Las carteras las diseña, corta y cose ella misma. También se encarga de la promoción, el bordado y la compra de materiales. “El trabajo en solitario es duro pero gratificante”, dice. Lxs invito a descubrir el universo Cipresia y dejarse atrapar por su historia.

¿Cuándo decidiste emprender?

Llevaba mucho tiempo diseñando para otros y sentí que era el momento de hacer algo por mi cuenta. Tenía mucho que contar y quería poder transmitir ciertos valores sobre los objetos que desde una marca masiva son muy difíciles de elaborar. En Cipresia recupero el valor del trabajo artesanal, del propio tiempo y las técnicas que estaban quedando en el olvido. Además trabajo con los materiales que quiero supervisando que el proceso productivo sea lo más sustentable posible, generando el menor desperdicio y enfocándome en la alta durabilidad de la cartera.

 ¿Cuál es el público de Cipresia?

Me gusta que mis clientas entiendan el valor de lo hecho a mano. No apunto a la consumidora de moda rápida, sino a alguien cuyo consumo sea planificado y consciente.

No es lo mismo comprarme a mí que a una gran marca, la cartera que obtienen acá está hecha de un modo consciente, con atención a los detalles y a la creación de un proceso productivo sustentable. Veo que hoy en día los consumidores exigen más, no adquieren algo solo por su belleza sino que piensan en distintas ocasiones de uso, procesos y materiales.

¿Con qué materiales trabajás?

Principalmente utilizo cuero. Sé que puede ser un material cuestionable pero yo lo pienso en estos términos: el cuero es un material de desecho, lamentablemente en Argentina se consume mucha carne y la piel del animal si no se aprovecha se tira, por lo que estamos sacando material que de otro modo se convertiría en basura. Además los procesos de curtiembre del cuero se encuentran actualmente más regulados y la contaminación que generan suele ser menor a la que resulta de la producción de materiales sintéticos.

Por otra parte es un material muy noble y durable, es decir que una cartera de cuero quizás te dure 10 años, plazo en el cual probablemente compres y tires al menos 4 o 5 carteras simil. Por este motivo, aunque la cartera no siempre la confecciono enteramente en cuero, sí está presente en las zonas de mayor desgaste: correas y base.

Para el cuerpo de las carteras ahora estoy experimentando con diversas telas, entre ellas lona. Esto me permite por ejemplo incorporar bordados y jugar con diversas formas y texturas. En el armado utilizo pegamento al agua, dado que los solventes son muy tóxicos y contaminantes.

Para los cueros trabajo con un proveedor que me vende los retazos que quedan de las producciones que se llevan las grandes marcas, de modo que trabajo con pequeñas cantidades de cada producto y recupero aquello que ya no puede venderse para grandes producciones. Al momento de generar los patrones para el corte trabajo con la filosofía de desperdicio cero, optimizando el aprovechamiento del material y evitando tirar más basura al planeta.

 ¿Cómo organizás tu proceso productivo?

En general soy yo sola gestionando todo el proceso, desde la elección del cuero hasta la promoción y venta del producto terminado. En épocas de mucha demanda, como día de la madre o navidad, delego algunos trabajos, en general de armado, a costureras que trabajan desde sus casas. Esto me permite lograr mayor producción sin desligarme de la fabricación, a estas mujeres las conozco personalmente, sé cómo y en qué condiciones trabajan.

En cuanto al diseño me interesa fusionar texturas y colores que se inspiran en el entorno natural, mezclar diferentes técnicas, y pensar todo en detalle, como la forrería y las terminaciones.

¿Qué es lo que más te gusta de ser emprendedora?         

La libertad para crear y expresarme. Con mis carteras intento trasmitir mucho más que el hecho de llevar un objeto lindo al hombro, quiero que la usuaria entienda cómo fue hecha y todo lo que se tuvo que dar para que esa pieza esté terminada. Hacerlo por mi cuenta me permite un mayor control del proceso productivo y además tener contacto directo con quien quiere adquirirla.

 Y el lado B del emprendedurismo, ¿cuál sería?

Este suele ser un camino solitario, hay días en que no salís de tu taller (que en este caso también es mi casa). Pero intento contrarrestarlo con mucha interacción con el resto del ecosistema emprendedor. Ahora por ejemplo estoy asistiendo a reuniones del centro de emprendedores de la UBA, somos diez personas más o menos que con ayuda de profesionales nos acompañamos en este proceso de crear nuestras propias empresas.

 ¿Cómo ves el escenario emprendedor hoy?

Creo que hay muchos más diseñadores que cuando yo arranqué con esto hace diez años. Se ve mucha más creatividad y movimiento. Para mí, en parte tiene que ver con un cambio en los consumidores, las personas de hoy buscan diferenciarse y a la vez se preocupan por quién y cómo hizo los objetos que van a utilizar.

En La Plata hay mucha gente intentando vivir del diseño, mucha garra y algunos lugares para mostrar este trabajo, pero es todo muy autogestivo, falta apoyo por parte del municipio. Sería interesante que hubiera algún tipo de incubadora de proyectos, como sí existe en Capital, o más espacios donde los emprendedores podamos intercambiar opiniones, recursos y ayudarnos mutuamente.

Hoy en día estos espacios los estamos construyendo nosotros, acercándonos con amigos, juntando esfuerzos para armar los showrooms, pero es más difícil que si lo hiciéramos con apoyo estatal, cuesta más.

 

Si quieren conocer más sobre la marca pueden acceder a su Facebook o pasarse por su tienda online.

Lxs espero como siempre en los comentarios, ¿qué buscan ustedes cuando compran una cartera? ¿piensan en el proceso de diseño y producción o miran el objeto terminado?

P.D: Las fotos fueron cedidas por Cipresia.

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